Reconozco en mí el sufrimiento crónico intolerable. Mi país no acepta la eutanasia como España que lo hizo desde el 2021. La muerte asistida a mayores de edad que padecen enfermedades terminales e incomprendidas es una selección natural.

La misma Naturaleza nos dicta cuando los animales enfermos huyen de su manada para dejarse morir. A diferencia de que no son asistidos, la justicia permite que una decisión tan vital, sea libre en esas condiciones y que nuestros seres queridos puedan estar allí, de la mano y con la aprobación de soltar porque el dolor es un amarre. Es una podredumbre. Es sentir a pedacitos cómo nuestro cuerpo nos atormenta.

Sueño que sea legal en todos los países para todas las personas, que no es que rechacen la vida, sino una vida con dolor intolerable.

He probado todo tipo de terapias y medicamentos, y ninguno me trae paz. Hay muchos tipos de dolores: físicos, emocionales y a veces, son ambos. Es un dolor incompatible con una vida digna. Hay que defender esa dignidad cuando alguien toma esa decisión y no culparlos ni a ellos ni a sus familias.

Para entender un poco, las investigaciones y revistas médicas explican esas situaciones y los diversos tipos de dolor.

1. Dolor físico refractario

Es el sufrimiento corporal directo causado por una enfermedad. Para ser un juicio correcto de eutanasia, generalmente debe cumplir estas condiciones:

  • Insoportable o intolerable: El paciente siente que el dolor supera su capacidad de resistencia.

  • Refractario: No puede ser aplacado por los medios médicos disponibles (analgésicos, cirugía, cuidados paliativos) o los tratamientos para calmarlo causan efectos secundarios que el paciente no desea aceptar. O debe vivir medicado toda la vida con secuelas deplorables.

  • Crónico y permanente: No es un incidente pasajero, sino una situación persistente ligada a un estudio incurable.

2. Sufrimiento psíquico o mental

Cada vez más reglamentaciones (como las de España, Bélgica o Países Bajos) reconocen que el dolor no tiene que ser solo físico para señalar una muerte asistida.

  • Angustia existencial: El reconcomio de pérdida total de sentido de la vida debido a la enfermedad.

  • Depresión secundaria: Tristeza insondable y perseverante derivada de la pérdida de autonomía o la proximidad de la muerte.

  • Aprensión al proceso de morir: El pavor a una muerte agónica o con asfixia, que puede ser tan paralizante como el dolor físico.

3. Angustia por pérdida de autonomía (dignidad)

Muchos pacientes solicitan la eutanasia no por "dolor" de escala 10/10, sino por lo que denominan una vida indigna bajo sus propios valores.

  • Sometimiento total: La incapacidad de valerse por sí mismo para funciones básicas (alimentarse, asearse).

  • Detrimento cognitivo: En fases iniciales de enfermedades como el Alzheimer, el dolor reside en saber que se perderá la identidad propia.

  • Condiciones físicas irreversibles: Casos de tetraplejia o enfermedades neurodegenerativas donde no hay dolor agudo, pero sí una "prisión" corporal irreversible.

Requisitos comunes para la evaluación

Para que cualquiera de estos tipos de dolor sea aceptado, los protocolos médicos suelen exigir:

  • Sufrimiento incurable: La causa del dolor debe ser una enfermedad o condición médica sin cura conocida.

  • Voluntad: El paciente debe expresar su deseo de forma libre, consciente y repetida.

  • Valoración médica: Generalmente, dos médicos independientes deben certificar que el sufrimiento es efectivamente constante e insoportable.

Surge la pregunta sobre si es posible respetar la voluntad de una persona en toda situación. Con esto se tiene en mente la dificultad de distinguir entre “creencia” y “hecho”, esto es: ¿cuándo se cree o se sabe con certeza que llegó el momento de respetar la voluntad de muerte de una persona? Las opciones son las siguientes:

  1. Cuando la medicina no puede hacer más por la vida del paciente.

  2. Cuando el dolor es insoportable para el paciente.

  3. Cuando no hay uso de las facultades mentales superiores (cerebro) y no se puede hablar más de vida humana digna.

  4. Cuando los resultados del tratamiento médico alargan inútilmente la vida del paciente, puesto que la muerte del paciente se presentará, irremediablemente, poco tiempo más tarde.

Conocer esas referencias nos demuestra el porqué de la decisión de Noelia.

Querida Noelia:

Asumiste la dignidad por encima de todas las opiniones.
La vida te pertenece y no a tus familiares.
Ya descansas como todos deseamos al vivir sin dolor.
Hay muchos corazones rotos como el tuyo porque es imposible vivir de ese modo.
Te liberamos y aplaudo tu libertad, que no es más que el derecho que nos da la muerte, incógnita de la fe, pero no de la vida.
No hay culpa para nadie, porque el dolor no se otorga, viene de la fuerza de sostener una vida insoportable, y solo nosotros podemos decidir.
No es suicidio, no queremos la soledad de lo insoportable, queremos la mano del amor con nosotros hasta que el último aliento nos dé la libertad.
La medicina nos debe ese derecho, la humanidad, su comprensión.