Las fuentes documentales provenientes de códices virreinales, así como otras fuentes históricas e iconográficas que narran la vida cotidiana en el México prehispánico y durante la Conquista, constituyen la materia prima de la creación del artista mexicano Gabriel Garcilazo, quien estudia el pasado nacional con el fin de entablar un diálogo con el presente político y social del país. Por un lado, el artista retoma pictogramas e ideogramas procedentes de códices elaborados por tlacuilos durante el siglo XVI y los reinterpreta a partir de información del presente, expresándose a través del dibujo, la pintura y la escultura en diversos soportes. Por otro, realiza una revisión de periódicos y otros medios informativos sobre hechos noticiosos vinculados con la distribución de drogas en México, así como con los daños colaterales generados por la violencia en torno a este comercio ilegal. De esta manera, Garcilazo convoca a una doble memoria: una sobre la cual se cimienta el México antiguo y otra que reflexiona sobre su contemporaneidad.

En esta exposición titulada Archivo del relato persistente, Gabriel Garcilazo da continuidad a un proyecto artístico iniciado hace una década, titulado Códice váquero (2015), una revisión minuciosa del Códice Azcatitlán que narra el mito fundacional de Tenochtitlán, así como la peregrinación del pueblo mexica desde Aztlán hacia nuevas tierras, hoy conocidas como el Valle de México. A partir de este documento, Garcilazo llevó a cabo una reinterpretación mediante dibujos en tinta sobre papel con la intención de relatar el tráfico de armas y de personas, así como el transporte de drogas desde México hasta la frontera norte con los Estados Unidos. Con este proyecto, el artista inauguró su aproximación a los temas políticos relacionados con la violencia y el narcotráfico.

El recorrido de Archivo del relato persistente comienza con una pintura en la que Gabriel Garcilazo aborda el tráfico de armas y su desplazamiento de Estados Unidos hacia México, una problemática que ha alimentado la violencia al abastecer de armamento a los cárteles del narcotráfico en el país.

En esta misma línea temática, el artista presenta cincuenta esculturas de cerámica que, desde una perspectiva humorística, reflexionan sobre las consecuencias de la llamada “Guerra contra el narco” y la violencia desatada desde 2006, mediante una estrategia de reinterpretación iconográfica basada en documentos visuales del periodo virreinal.

Para ello, el artista se sirve de los rasgos estilísticos del Códice Azcatitlán, el Códice Vaticano y el Códice Borgia, seleccionando únicamente ciertos elementos con el propósito de subrayar problemáticas sociales que han tenido lugar en diversas ciudades mexicanas desde 2007 hasta la actualidad. Por un lado, cada obra realizada en cerámica establece una relación cercana con el dibujo. De este modo, Garcilazo se aproxima al trabajo de los tlacuilos de mediados del siglo XVI al ejecutar los trazos de la escritura ideográfica tal como se aprendía tradicionalmente en el Calmécac, considerando también el conocimiento que estos escribanos-dibujantes debían poseer sobre los acontecimientos sociales y sobrenaturales de su tiempo. Aunque la intención del artista no consiste en recrear eltrabajo de los tlacuilos, sí recupera sus trazos, el delineado en color negro y el uso de ciertos colores empleados en diversos códices, lo que conlleva cierto grado de complejidad al momento de trasladar ciertos tonos a la técnica ceramista.

Al igual que la escritura ideográfica de los códices virreinales, caracterizados por escenas vinculadas a campañas militares del pasado mesoamericano, las obras de Garcilazo no presentan narraciones completas de acontecimientos 1, sino que muestran apenas ciertos indicios que aportan fragmentos de información en torno a hechos violentos. Al mismo tiempo, es posible observar imágenes que aluden a episodios brutales a partir de la traslación de ideogramas hallados en los códices. Tal como sucede en estos documentos, las obras de Garcilazo requieren de un narrador que complemente la historia, propiciando que cada pieza convoque a la oralidad.

Un aspecto relevante de la exposición es la alusión al souvenir, evidente en las leyendas que acompañan cada obra. Garcilazo retoma las reflexiones en torno al souvenir, un invento del italiano Giovanni Volpato, quien, en su práctica de exploración arqueológica, recreó miniaturas de esculturas romanas con la intención de resolver la imposibilidad de comercialización de antigüedades originales. ¿Cómo llevar consigo un fragmento de la historia de la violencia tan normalizada en nuestro país? Quizá con la creación de un souvenir que exponga un relato doloroso se contribuya a problematizar la situación de violencia social que se vive cotidianamente en el país. En esta exposición, cada pieza presenta imágenes que remiten a eventos violentos que van desde disputas por tierras en el estado de Guerrero, el homicidio de uno de los hijos del exlíder narcotraficante del Cártel de Sinaloa, hasta el enfrentamiento del ejército mexicano con un exlíder del Cártel de los Beltrán Leyva en Cuernavaca, Morelos, en el año 2009.

Precisamente, este último acontecimiento ha sido el punto de inflexión de la obra de Gabriel Garcilazo en torno a las problemáticas que acarrea el tráfico de drogas y armas en México, así como el punto central de su producción artística. Dicho evento detonó en Cuernavaca—ciudad de origen del artista— que atravesó por una ola de violencia, generando inseguridad y una profunda sensación de peligro constante entre sus habitantes. Garcilazo ha señalado cómo este contexto influyó en su reflexión sobre estos conflictos sociales, así como su vínculo con las dimensiones políticas y económicas. Vivir y producir en Cuernavaca durante aquel periodo fue parte fundamental de su acercamiento a las dinámicas de violencia que se reflejan en la temática de su obra. De tal forma, el trabajo de Gabriel Garcilazo apela a la memoria colectiva y a la necesidad constante de contar una historia, de narrarla visualmente y a través de la oralidad, al tiempo que establece una relación entre el dibujo, la pintura y la escultura a partir de la cerámica.

(Texto por Vera Castillo)

Notas

1 Pablo Gonzálbo Escalante, Los códices, (México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1997), 7.