Con motivo de la colaboración entre Max Estrella y Ana María Caballero, la artista presenta su instalación Entre domingo y domingo en la Project Room de la galería. El proyecto se inauguró el sábado 17 de enero a partir de las 11 de la mañana.

Entre domingo y domingo es el título del primer libro de Caballero, con el cual se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio José Manuel Arango de Poesía de Colombia. Cada poema alterno de este manuscrito se titula Domingo, una estructura que yuxtapone la iconografía del fin de semana con la del día laboral.

La instalación en la galería hace visible la propuesta creativa del poemario, transformando prendas cotidianas en espacios de lectura y a sus costuras en márgenes de interpretación.

Escribir—hilvanar—nuestras semanas es conferirles densidad, infundiéndoles más significado de lo que el transcurso diario deja entrever.

Entre domingo y domingo es una instalación de Ana María Caballero que comparte el nombre con su primer poemario, publicado hace una década tras recibir el Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango de Colombia y reeditado por Valparaíso Ediciones en 2023.

La instalación utiliza un vocabulario material mínimo: ropa cotidiana, hilo rojo, poemas impresos sobre tela y mucho silencio. En el libro, cada poema alterno es un “domingo.” En la Project Room de la galería, esa alternancia se vuelve visible y legible en el espacio. Los poemas-domingo se imprimen sobre camisetas; los poemas no domingo, aparecen sobre camisas con cuello. El contraste, sudor frente a almidón, señala dos ritmos que marcan nuestras semanas: lo excepcional que pulsa y lo ordinario que sostiene.

La obra se presenta como dos trípticos, seis piezas en total, cada una con un poema diferente. Ambos trípticos mantienen el orden camiseta, camisa, camiseta, las mangas apenas rozándose para subrayar la unidad del conjunto. Las prendas cuelgan sobre cuerdas de tenderos con pinzas de madera, dispuestas a doble altura, generando perspectiva y una lectura en capas.

El tendero es un motivo recurrente en la obra de Caballero, simbolizando el acto de acceder a lo trascendental a través de lo mundano. Este motivo aparece en otras instalaciones de la artista, como Fifty ways of looking at a poem, donde la búsqueda de lo alto se teje desde lo cotidiano.

Los poemas se imprimen en telas que luego son hilvanadas con hilo rojo sobre las espaldas de cada prenda. Ese hilván introduce la respiración del guion—símbolo consistente en la obra de la autora—como puente entre verso y vida. No ilustra: sutura y subraya.

Ubicar los textos en la espalda recuerda que se carga lo no dicho, mientras el rojo alude también a la intertextualidad, al acto de escribir sobre textos existentes. Al final del recorrido, las agujas permanecen colgando, testimonio del trabajo manual y del esfuerzo de producir sentido frente a días que pasan sin tregua.

La arquitectura del espacio—un rectángulo angosto pintado en negro—concentra la mirada en la blancura de las prendas y acentúa el vacío, o lo no dicho, entre sus paredes.

Un audio con la voz de la poeta leyendo los mismos seis poemas impresos sobre las prendas acompaña la sala. Esta superposición de lectura visual y auditiva crea una experiencia inmersiva íntima, invitando a que cada visitante experimente la poesía en múltiples medios y a su propio ritmo.

En conjunto, Entre domingo y domingo convierte el armario común en dispositivo poético: cada prenda deviene lugar de lectura y cada costura, margen de sentido.