Aquel niño de pelo negro y ágil andar exudaba felicidad en la granja que su padre había comprado en Newark, corriendo a saltos por el verdor de aquellas tierras. El viento desordenaba su cabellera y batía su rostro, pero sin importarle gran cosa. Gustaba de descubrir y examinar máquinas viejas, especialmente las que habían servido para el trabajo agrícola, que desarmaba con detenimiento, tratando de descubrir su funcionamiento. Lo mismo hacía con las piezas de reposición, algunas viejas gastadas por el uso desmedido o bien nuevas listas para el reemplazo, que abundaban en el taller. Con su inquieta imaginación, buscaba cómo unirlas para que pudiesen servir de nuevo o ponerlas a realizar otras funciones. Más de una persona que lo vio en esos quehaceres tendría que haber supuesto que el destino del niño sería el de ser un inventor. En todo caso, esos primeros años de vida rural serían el impulso motivador que dirigiría sus pasos por el mundo de la creatividad, la ciencia y la tecnología.1-2

Al llegar a la adolescencia continuó con su afán por la naturaleza y la invención. De esta manera, construyó un planeador con el cual para probarlo se arrojaba sobre un montículo de heno, que atenuaba su caída cuando fallaba. Además, incursionó en la propulsión a chorro, para lo cual llenó barriles de alquitrán rellenos de agua y acetileno, logrando en una ocasión, elevar uno de ellos hasta los trescientos metros de altura.2

Ya un poco mayor, los siguientes pasos lo llevan a conocer y construir diferentes artefactos eléctricos como grabadoras, amplificadores, cornetas, generadores y hasta con un amigo, construir un cine al lado de su casa. En el colegio, logra solamente sobresalir en física y matemáticas.2

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, con apenas veinte años, decide enrolarse voluntariamente en la Real Fuerza Aérea (RAF), motivado a su afición por los aviones. Allí, por sus conocimientos teórico-prácticos en física y algo de mecánica, lo asignan a la sección de radares, en donde adquiere experiencia en electrónica. Muy pronto logra distinguirse en dicha labor y lo nombran instructor de la escuela de radar de la RAF.

Al notar sus superiores su altísima competencia, lo envían al Real Colegio de Ciencia de South Kensington, y luego a la Escuela de Radar de Cranwell, en donde pasó exitosamente todas las pruebas con facilidad, egresando como experto en radiocomunicaciones. Al inventar un osciloscopio de pantalla grande y también un aparato que permitía evaluar el conocimiento de los instructores, recibe una certificación al mérito.

El brillante joven militar de apenas veinticinco años no podía pasar desapercibido por las altas autoridades de la aviación inglesa y así, al terminar la Segunda Guerra Mundial, el vicemariscal Cassidy le consiguió una beca para que iniciara estudios en el Faraday House Electrical Engineeering College, en Londres. Al concluir dicha estadía académica, Godfrey Newbold Hounsfield, que así se llamaba el joven recién graduado, volvía a la vida civil para emprender una exitosa carrera que lo conduciría a un descubrimiento fabuloso que cambiaría los métodos de diagnóstico radiológico de la medicina.

Primeros años

Nació el 28 de agosto de 1919 en el pequeño pueblo inglés de Newark, situado en la región central de Inglaterra. Su padre, que era trabajador siderúrgico, después de terminada la Primera Guerra Mundial, compró una granja, creciendo feliz en ese ambiente rural, aunque bastante aislado. Godfrey fue el hijo más pequeño del total de cinco que tuvieron sus padres, tres varones y dos mujeres.3 Su primaria la cursó en la Magnus Grammar School. No se distinguió mucho en los estudios salvo en matemáticas y en física. Lo mismo sucedió en el bachillerato.

Su adultez y gloria

Curiosamente, en 1951, Godfrey aceptó la invitación de trabajar con el grupo de empresas Electro Musical Industries (EMI), dedicadas principalmente a la música moderna, la electrónica y la radiocomunicación. Los ejecutivos de la empresa, con una visión de futuro muy acertada, también estaban interesados en el campo cuasi virgen de las computadoras y fue en ese mismo sector, en que Hounsfield comenzó a trabajar, dedicándose a incrementar la velocidad de los transistores mediante técnicas novedosas. También participó en el mejoramiento de los radares y en el campo de las armas modernas teleguiadas.

Pocos años después, su trabajo investigativo había avanzado tanto que en 1958 fue el jefe del equipo que diseñó y construyó el primer computador con transistores que hubo en el Reino Unido, el EMIDEC 1100, que superaba en mucho al transistor OC72, que era mucho más lento, incluso a los de válvula que se usaban en la mayoría de las computadoras.4 Ni lerdos ni perezosos, los ejecutivos de EMI, enviaron a Hounsfield a sus laboratorios principales de investigación. Resulta curioso que una empresa que principalmente era dedicada a la música (años después, se haría más famosa al grabar a The Beatles) tuviese la gran intuición de dirigir parte de sus ganancias, a un área poco relevante para esos días, para después tener un éxito económico impresionante.

Allí, por su interés, se adentró en el campo del escáner y de la tomografía computarizada, contando con el apoyo de sus jefes para seguir adelante. Sus esfuerzos se vieron coronados por el éxito y en 1967 presentó su primer escáner cerebral. Los siguientes años los dedicó a mejorar su versión original. Cinco años después, se hallaba completamente seguro que su milagroso aparato estaba listo para ser presentado en el mercado. Así se hizo y su entrada no solamente fue triunfal, sino que se constituyó en un verdadero movimiento sísmico, ya que estremeció las bases de la tecnología radiológica, al superar en mucho, los alcances de los rayos X para diagnosticar las enfermedades cerebrales. Pero no solamente al sistema nervioso central, sino que muy pronto su utilización se expandió a otros órganos y tejidos del cuerpo humano.

De esa manera, la tomografía computarizada se diferencia de la radiología convencional en que puede «medir la atenuación o absorción del haz de rayos cuando pasa a través de secciones del cuerpo y lo hace desde cientos de diferentes ángulos». Mediante el uso de computadoras, se pueden reconstruir las imágenes del cuerpo que se busca analizar.

Como sucede muy a menudo en la ciencia, los grandes descubrimientos tienen precedentes que abren e inician el camino. En este caso, un físico sudafricano, Allan Cormack, enunció el principio de que, al escanear un órgano o un objeto desde muchos ángulos, resultaba factible extraer toda la información contenida en él. Intentó construir un aparato para demostrar que la idea funcionaba, pero fracasó rotundamente. Quizás no era el momento ideal, ya que como diversos autores han señalado, las computadoras de la época no eran los suficientemente rápidas y capaces de realizar todos los cálculos que se requerían para tener éxito.

En los Estados Unidos, otro investigador trataba igualmente de construir un tomógrafo. En este caso se trató del neurólogo William Oldendorf (1925-1992), quién publicó un artículo en el que proponía la creación de un aparato bastante semejante a un TC, pero nadie apoyó con recursos sus ideas y el proyecto nunca avanzó. Oldenldorf llegó años después a ser el miembro fundador de la Sociedad Americana de neuroimagen.3 Hounsfield reconoció a este intento frustrado como el único otro de construcción de un tomógrafo.

Sin embargo, nadie puede discutirle a Hounsfield la gloria de haber construido y puesto en el mercado, la primera tomografía asistida por computadora o cómo más comúnmente se denomina ahora, tomografía axial computarizada (TAC). Como bien dice una de sus biógrafos, era un inglés típico, sin grandes pretensiones en la vida, carente de títulos universitarios importantes, del que nadie pensaría podía llegar a obtener un premio Nobel, pero aun así, logró la hazaña de permitir a los médicos, poder ver «en secciones el cuerpo humano sin superposición y sin abrirlo»,3 beneficiando de esta manera a millones de pacientes en el mundo entero, sin saber, la gran mayoría de ellos, quién fue el ilustre inventor de ese aparato salvador de innumerable cantidad de personas.

Su trabajo después de lograr los primeros TAC consistió en seguir mejorándolos substancialmente hasta lograr conseguir imágenes muy nítidas y reveladoras. Fue un largo y cansino trajinar, salpicado de fracasos y de logros, para dar conclusión a prototipos de TAC más sofisticados con escáner no solo para el cerebro, sino también para toda la superficie corporal. Después de 1976, en la misma empresa tuvo ocasión de ampliar sus intereses, que incluyeron avances en la tecnología de la tomografía computarizada e incluso en otros campos relativos al diagnóstico por imágenes como la resonancia magnética.4

Reconocimientos

Recibió el premio Nobel de medicina en 1979, acompañado de Allan Macleod Cormack. Algunos científicos opinaron que también debió recibir dicho premio el norteamericano Oldenldorf. Por su parte, el mismo Hounsfield manifestó que le hubiese agradado también compartirlo con el neurólogo inglés Ambroise, que tanto lo ayudó en las pruebas clínicas que demostraron la utilidad del TAC.

Aparte del Nobel, obtuvo muchos otros reconocimientos a su gran labor científica, como el premio Mc Robert, que es considerado el premio Nobel de ingeniería, así como la medalla Wilhem Exner dada por el gobierno austríaco para reconocer los grandes científicos e industriales. Además, en 1981 recibió el título de «Sir» por parte de las más altas autoridades británicas.

Godfrey Newbold Hounsfield permaneció soltero toda su vida. Estando jubilado tuvo tiempo para dedicarse a pasatiempos que siempre le habían gustado, como hacer senderismo por las montañas cercanas, el esquí, la música, tanto la popular como la clásica. Tocaba el piano con facilidad pese a ser autodidacta.

La muerte le llegó en el verano de 1984, específicamente el 12 de agosto de 2004, estando hospitalizado en Kingston Upon Thames.

Notas

1 Bosh, E. (2004). Sir Godfrey Newbold Hounsfield y la tomografía computada, su contribución a la medicina. Revista Chilena de Radiología. Vol. 10, n.º 4; 185-195.
2 Fernández de Cano, J. R. Hounsfield, Godfrey Newbold. MCN biografías.
3 Fresquet Febrer, J. L (2017). Godfrey Newbold Hounsfield (1919-2004). Historia de la medicina.
4 The Nobel Prize. Godfrey N. Hounsfield. Biographical.