El vestuario, junto con la iluminación y la banda sonora, es uno de los factores mucho más importantes en el mundo audiovisual. ¿Se puede considerar, no obstante, que la moda es un elemento narrativo? Este artículo lo prueba.

En la novela El tiempo entre costuras, la moda no es solo un método de identificación para la protagonista, sino que nos ayuda a observar su evolución e independencia como mujer. La geografía en la que se encuentra, al igual que sus circunstancias, la afectan particularmente, ya que no es lo mismo la situación de una mujer sola y sin dinero en Tánger (Marruecos), que cuando ella vivía con su madre en Madrid. Y, por supuesto, ni mucho menos las piezas que elige para las grandes fiestas a la que es invitada o cuando recibe a sus clientas en Chez Sirah.

Sira se caracteriza por su belleza, inocencia, dulzura e ingenuidad. Su vestuario es el prototípico de cualquier joven mujer de clase baja residente en un barrio castizo de Madrid. Tiene veinte años cuando abandona Madrid por un trágico romance lleno de amor, pasión y engaños con Ramiro Arribas. Sin embargo, su vestuario ya era diferente antes de conocer al señor Arribas. La Sira que estaba de noviazgo con Ignacio no poseía mucha ropa, todo era muy práctico. Contaba con un mandilón de flores anticuado para sus horas en el taller de doña Manuela, y debajo solía ponerse algún vestido camisero por encima de la rodilla y manga larga. Con el cabello siempre recogido en una trenza, una coleta o un moño bajos, aunque este último sería únicamente para ocasiones especiales. Un ejemplo es la noche de verbena que conoció a Ignacio, donde ella llevaba puesto un vestido camisero amarillo pastel claro de manga corta por encima de la rodilla con manoletinas camel y un bolso framé negro que llevaría cada día —seguramente su único bolso en ese entonces.

Tras conocer a Ramiro, la vida de Sira pasa a ser de un ritmo estable y un armario práctico a formar parte de las nuevas necesidades de la joven. Su nueva pasión y relación con Ramiro, un hombre muy elegante y sofisticado, hace que Sira cambie de estilo, aunque manteniendo ciertos factores, como las tonalidades básicas y falta de accesorios. Este nuevo fondo de armario ha sido comprado por Ramiro —se sobreentiende—, ya que Sira ha perdido su trabajo y ya no está en contacto con su madre. Su nuevo vestuario destaca por varios camisones satinados de noche, que descubren la sensualidad con la que Ramiro la viste para pasar la noche juntos. Tres piezas de lencería en particular llaman la atención por su delicadeza en el talle y sus ricos materiales. El más lujoso de los tres de tono champán con escote cuadrado y manga farol, otro de color blanco con escote en pico con detalles de encaje y, el más sencillo, uno en azul marino con escote en pico. Este último lo combina con una bata de satén champán con encajes.

Respecto a su ropa de calle, sigue prefiriendo los vestidos de tonalidad azul, las blusas de tonalidad oscura como el granate y los estampados de flores. Ahora lleva maquillaje y laca de uñas rojas, significando que ya no es virgen y que, aunque sigue siendo inocente, ella ya es una mujer. No se deben olvidar otras incorporaciones a su armario como un vestido cuello halter de tonalidad blanco roto, combinado con un collar de rosas blancas o el vestido malva con mangas de farol con botones en el cuello. Y tampoco, la incorporación de materiales más ricos, como la blusa negra de seda con estampado de flores medianas, todas en color borgoña, combinadas con una falda blanca de fit acordeón.

Destacan, combinando con sus uñas, los botones y el cinturón en rojo escarlata. Un tono completamente diferente a los anteriores marcando un antes y un después en el personaje: un nuevo país, una nueva vida. Una vez que Sira es abandonada por Ramiro Arribas, todo cambia, aunque esta vez para peor. Ya en el episodio 2 de la serie, Sira sale del hospital tras sufrir un aborto involuntario. Ahora se encuentra en Tetuán, y no le queda ni mucha ropa ni dinero u objetos de valor. Al salir del hospital se la nota demacrada y muy cansada —no vuelve a maquillarse hasta convertirse plenamente en Sirah— Se ha arreglado el cabello en una trenza, y se ha vestido con una falda marrón oscuro en línea A y jersey de lana en tono teja con unos zapatos de salón negros. Gracias a la ayuda del comisario, Sira acaba en la pensión de Candelaria. Allí trabajará y se recuperará de la pérdida de su hijo y el dolor emocional que le ha ocasionado el abandono de Arribas. Poco a poco volverá a ser ella misma, la versión de antes de Ramiro, aunque un poco más oscura.

La joven se encuentra en un momento intermedio, no es la de antes de Ramiro, ni es todavía Sirah. Su ropa de cama es un conjunto de tirantes de satén rosa empolvado con escote en pico y pantalón corto, además de dos batas satinadas, una de flores estilo japonés y otra azul bebé con tonos plateados y estampados de rombos. Para su vestimenta de calle cuenta con otros mocasines marrones, una chaqueta granate, combinada con una blusa roja y un bolso baguette negro, otra chaqueta de lana grisácea de manga tres cuartos de tonalidad rosa y cardenal combinada con otra falda también de tonalidad borgoña. Además de estas piezas también posee dos blusas: una gris de manga corta con dibujos y otra de manga tres cuartos, de tono azul y círculos blancos.

Cuando se empieza a encontrar mejor, ella se vuelve a poner un vestido camisero de flores —blancas y coral—, de manga corta. Tras conseguir la atención de Candelaria y las otras inquilinas de la pensión por su talento con la costura, será su nueva casera la que le compre una tela para que ella se haga un nuevo vestido. Este será de flores —de colores rosa, blanco y fucsia con hojas verdes— y manga farol. El último outfit más destacable, aunque solo se lo pone una vez. es el dupatta y una chilaba blanca de Jamila, que usa Sira para entregar las armas a los masones que estos compraron por el mercado negro a Candelaria. Una vez que consiguen el dinero para el nuevo taller de alta costura, Sira se convierte en otra mujer completamente diferente, más segura y dueña de su destino, con la ayuda de Candelaria y, como se explicará más adelante, con Félix Aranda, Sira conseguirá convertirse en Sirah.

Sirah llama la atención por su figura esbelta, bien vestida y con clase —mérito de Félix y Rosalinda. Sus vestidos cuentan ahora con más detalles, más volantes y estampados que, aunque con flores, estas son más grandes y en colores más neutros y pastel. Estos los combina con un sombrero beige con fruncidos y doblados junto con un bolso framé de piel y laca de uñas rojas —como puede observarse en el episodio 4 (00:48:47) en su primer encuentro a solas con Marcus. El armario de Sirah ha evolucionado en gran medida dada su nueva posición social. Ahora su plan es codearse con mujeres de una clase superior: generalas y esposas de hombres poderosos de Tetuán. Su ropa de calle se compone de multitud de vestidos, faldas y blusas. Además de batas de dormir y un pijama de algodón verde y blanco de manga tres cuartos. Su bata más llamativa es negra y blanca con un estampado de flores medianas de tonos violeta, rosa, verde y cinturón a juego.

Un look completamente nuevo es el que escoge Sirah para su vuelta a Madrid con Marcus Logan, cuando ya están a salvo en la capital. Su personalidad ya es más madura, y aunque tiene mucho más refinamiento, no se deja llevar por el estilo de Arish, o el de Sirah, la modista de Tetuán, ya que estas no son su verdadera esencia. Ella está en un punto intermedio. Es por eso por lo que, en la escena final, Sirah opta por un vestido buganvilla, un todo reiterativo en su armario, con un escote reina Anna que cubre su clavícula con un poco de tul negro. Además de su brazalete en el brazo izquierdo, Sirah adorna su moño bajo con un adorno con flores de pedrería. Podría decirse que el estilo de Sirah se ha asentado: no es tan despampanante o llamativo como el de Arish, pero tampoco tan sencillo y práctico como el de Sira, es algo intermedio.

El personaje más diferente de estas dos anteriores es Arish Agoriuq —a partir del episodio 6 de la primera temporada—, la tapadera de Sirah en Madrid. Como ya se ha comentado, es una modista y diseñadora hispano-magrebí, afincada en Madrid (00:41:40). Respecto al rol político de las mujeres, el espionaje entre guerras se valió de muchísimas valientes mujeres que, como Sira, empleaban sus labores para pasar desapercibidas y así informar a los Aliados. No es un secreto que España era un nido de espías tanto del bando de los nazis, como del bando de los británicos y la resistencia francesa. Muchas mujeres trabajaban de forma oculta, especialmente para las mujeres de los altos cargos del fascismo, para que su trabajo fuese insospechado y a la vez transmitido a los cargos de la resistencia. Con la transmisión de fechas como cenas, fiestas, reuniones, quién se reúne con quién… se podían detener planes o mismo infiltrar a otros espías.

Los looks de Arish se componen principalmente de trajes de falda lápiz y chaqueta monocromáticos, la mayoría de las veces acompañados de hijabs a juego o sombreros de ala corta con guantes no combinados. Las pieles, los guantes de cuero y los tocados refinados, todo se complementa perfectamente con sus bolsos. Marcando la diferencia sobre un sencillo y conservador traje de chaqueta y falda lápiz (episodio 9, temporada 1; 00:09:39). Estos se diferencian de los que lleva Jamila, su criada en Marruecos, en que aparte de su uso meramente de estilo para su façade, Jamila lleva por motivos culturales y religiosos. No obstante, la criada magrebí opta por dupattas (episodio 4, temporada 1;00:47:46) y hijabs (episodio 3, temporada 1, 00:13:35; episodio 4, temporada 1, 00:38:41), aunque estos más prácticos, ya que no cuentan con los adornos o trenzados de Arish, ni sus telas son tan ricas y elegantes. Su estilo ahora es mucho más marcado que como ha sido hasta ahora. Sus outfits en la mayor parte buscan desprender exotismo, y sobretodo un aire de refinamiento de una mujer que ha viajado, y visto mundo: los hijabs, un vestido negro de seda con estampado paisley de colores llamativos, el lápiz de ojos más difuminado, de estilo árabe, o el uso de chaquetas estilo kimono, chilaba marroquí con abertura o abrigo estilo poncho.

Sin embargo, no sorprende el hecho de que Dueñas haya escogido el Delphos gracias al consejo de Bina Daigeler. Este se trata de un vestido considerado icono literario por muchos, ya que forma parte del vestuario de varias heroínas de novela ya sea para conquistar o impresionar a otros o a estas mismas. Son autores como D’Annunzio, Henri de Régnier, Cocteau, Morand o Proust los que llevaron el Delphos al siguiente nivel social, más allá de ser una pieza clave del vestuario de las bailarinas Isadora Duncan, Cléo de Mérode, Liane de Pougy o Emilienne d’Alençon, convirtiéndolo en un icono artístico y literario.

En este artículo se ha demostrado que, en esta novela, la moda es un método perfecto para observar la evolución de Sira desde su juventud hasta su independencia como mujer. De igual forma, se ha presentado cómo elementos como la geografía o diversas circunstancias externas al personaje la moldean influyendo en su caracterización, vestimenta y personalidad.

Notas

Dueñas, M. El tiempo entre costuras. (2012). Barcelona: Booket.
Mercero, I., Peñafiel, I. y López Amado, N., directores. (2013). El tiempo entre costuras. Boomerang TV.