Susana Solano presenta una selección de obras en La cripta, el espacio expositivo de la Galería Rafael Pérez Hernando, en Madrid. La exposición reúne piezas en las que se reconoce la influencia de las estancias de la artista en el África subsahariana, e invita al público a acercarse a ellas desde la observación y la experiencia personal, en lugar de buscar una interpretación predeterminada.

Nacida en Barcelona en 1946, Solano estudió Bellas Artes y se dedicó a la escultura a principios de los años ochenta. Su práctica, vinculada frecuentemente al postminimalismo, explora la relación entre el artista y el espacio. A través de materiales como el hierro y el mimbre, habituales en su producción, crea formas abstractas y simbólicas inspiradas en la naturaleza, el entorno y la memoria, al tiempo que plantea interrogantes sobre la relación entre el ser humano y su hábitat.

Lejos de proponer un significado cerrado, las obras invitan a recorrer la exposición, observar y dejarse llevar por las sensaciones que despiertan. Como explica la propia Solano, su intención es invitar al espectador a desplazarse, mirar y sentir, aunque solo sea por un instante, reconociendo que existen realidades que se resisten a las palabras.