En 1921, Earl Stendahl (1888–1966) fundó Stendahl Art Galleries en Wilshire Boulevard, Los Ángeles, y comenzó a vender con éxito pinturas de paisajes californianos y arte mexicano del siglo XX. En 1935 introdujo en su galería una categoría nueva: antigüedades hechas en México antes de la invasión española de 1519. Hacia 1940, Stendahl ya tenía cientos de obras mexicanas antiguas a la venta, además de obvias falsificaciones, y su galería fomentó entre los angelinos la compra de estas para sus hogares y jardines. La figura de la derecha, sin embargo, no es una antigüedad sino una réplica en fibra de vidrio de un objeto supuestamente de Veracruz, México. Es posible que Stendahl Art Galleries vendiera la escultura.

Tras la 2a Guerra Mundial, la presencia de objetos antiguos de México en hogares estadounidenses pasó a ser símbolo de estatus social y sus imágenes animaron anuncios del licor de café Kahlúa, todo sin considerar la destrucción del pasado. Esta exposición examina la influencia de Stendahl como marchante de arte en el sur de California y la creciente visibilidad de las antigüedades mexicanas en exposiciones, películas y anuncios de la época.

Un mundo de nuevas oportunidades

La colosal pintura Guernica (1937) de Pablo Picasso viajó a Estados Unidos en 1939 con el fin de recaudar fondos para los niños huérfanos de la Guerra Civil Española. El Comité de Artistas Cinematográficos patrocinó el viaje a Los Ángeles, donde la obra se exhibió en la galería de Stendahl en agosto. En un año notable por grandes estrenos de películas como Gone with the wind y The wizard of Oz, la pintura atrajo a muchas celebridades de Hollywood, entre ellas Dolores del Río y Edward G. Robinson.

La exposición del Guernica de Picasso atrajo a la galería una nueva clientela que siguió visitando a Stendahl para explorar sus demás ofrecimientos.

Lo prehispánico marca el mercado

El actor estadounidense Vincent Price, mejor conocido por protagonizar películas de terror, era un estudioso de la historia del arte y divulgaba las artes visuales donde le fuera posible. Grabó varias de las primeras audioguías Acoustiguide, incluida una para Obras maestras del arte mexicano, una exposición de 1963 en Exposition Park, Los Ángeles. También compró arte a Stendahl.

Gracias a su fama, Price ya contaba con un público nacional cuando pasó a ser portavoz del licor Kahlúa. Siendo coleccionista de antigüedades mexicanas, resultó un buen aliado para Jules Berman, quien desarrolló la marca Kahlúa y amasó una colección personal de figuras prehispánicas, muchas del tipo que usó en las campañas publicitarias de Kahlúa. Otros productos también usaron antigüedades mexicanas en su mercadeo. Stendahl vendió cientos, si no miles, de esas figuras de los estados occidentales de México, y hoy abundan en museos del sur de California.

El negocio se amplía

Tras marcharse del Wilshire Boulevard en 1945, los Stendahl vendieron arte prehispánico desde su casa en Hollywood Hills y luego también desde un apartamento en la ciudad de Nueva York. Para llegar a nuevos públicos y compradores, organizaron exposiciones y publicaron catálogos ilustrados que compraban con avidez estudiantes y viajeros. Llevaron más de 3,000 objetos al Pasadena Art Institute (hoy Norton Simon Museum) para una exposición que recibió excelentes reseñas, y crearon instalaciones en ferias estatales de California y Texas, entre muchos otros espacios.

Contrabando: una historia destructiva

¿De dónde provenían los miles de objetos que pasaron por Stendahl Art Galleries? Un artículo de 1964 en The saturday evening post delineó lo que los estudiosos empezarían a esclarecer varios años más tarde sobre el tráfico de antigüedades que sustentó a los Stendahl en Los Ángeles. “Earl, eres un viejo bandido”, dijo en el artículo un coleccionista angelino que, cautivo de la piratería, de inmediato añadió: “Pero consigues buenas cosas”.

Por sí solas, algunas de esas “buenas cosas” no siempre eran tan buenas para Stendahl. Un artista local recordó que acompañaba a Stendahl al sótano para hacer “reparaciones maravillosas”, creando híbridos como el “perro de muchas partes” (expuesto cerca). Dada su alusión a una transformación sobrenatural, la figura de un perro con máscara humana se vendía por el doble o el triple que una figura canina grande e intacta.