He creado un arte a mi manera. Lo he hecho con los ojos abiertos a las maravillas del mundo visible y, pese a lo que puedan decir, siempre con la preocupación de obedecer las leyes de la naturaleza y de la vida.

(Redon)

Contemplar el arte de Odilon Redon (1840–1916) es entrar en otro mundo. A partir de lo observado y lo imaginado, Redon creó un distintivo lenguaje visual de apariciones misteriosas y monstruos extraños. Utilizó su arte para proponer nuevas interpretaciones de lo familiar, abordando con originalidad asuntos literarios, bíblicos y mitológicos. Inspirado también en la naturaleza, combinó la ciencia moderna y la fantasía para representar criaturas híbridas y una flora surrealista.

Redon nació en Burdeos, Francia, y en la década de 1870 se estableció en París, donde se sumergió en el dinámico entorno cultural. Su carrera está marcada por una transformación dramática cuando, en la década de 1890, pasó de la exploración de la oscuridad a la expresión del color puro. Inquietantes dibujos en carboncillo y litografías en blanco y negro dieron paso a vibrantes pasteles. En esta gama de medios, Redon encontró vías novedosas para comunicar su visión sobrenatural y hondamente personal. Esta exposición te invita a mirar de cerca y trascender el marco para adentrarte en las profundidades de la imaginación de Redon.

Noir

El negro es el color más esencial... Es el agente del espíritu, mucho más que la suntuosa coloración de la paleta o del prisma.

(Redon)

En las décadas de 1870 y 1880, Redon se centró sobre todo en la creación de lo que él llamó noirs (negros): dibujos en carboncillo y otros medios en negro con temas igualmente sombríos. De las ricas superficies negras surgían espectros tenebrosos y criaturas fantásticas acordes con los materiales elegidos. Según Redon, solo su infinita imaginación igualaba el poder del negro, y empleó sus diversas tonalidades como un espectro completo de colores, buscando nuevas formas de explotar la compleja interacción entre luz y oscuridad. A menudo manipulaba los medios repetidamente —frotaba, limpiaba y raspaba— para lograr una variedad de efectos atmosféricos. Más que limitarlo, la paleta restringida de los noirs ayudó a Redon a desarrollar un estilo pictórico y una afinidad por la invención que conservaría a lo largo de su carrera.

Porfolios de grabados

Creo haber abocado mi imaginación, con abandono y sin restricción, a exigir de los recursos de la litografía todo lo que podían ofrecer.

(Redon)

Además de explorar el potencial expresivo de la litografía, Redon aprovechó la capacidad de reproducción del medio para llegar a un vasto público. A lo largo de su carrera creó once porfolios de grabados, cada uno con un conjunto de litografías de estructura serial y tema común. La mayoría de estas obras tienen relación directa con textos literarios y religiosos, incluidos tres porfolios inspirados en la novela visionaria de Gustave Flaubert La tentación de san Antonio. Redon no empleó el formato secuencial para crear ilustraciones tradicionales. Más bien, estas fuentes sirvieron para inspirar sus imágenes evocadoras y a menudo inescrutables.

Color

Si el arte de un artista es el canto de su vida, melodía solemne o triste, yo he debido dar la nota alegre en el color.

(Redon)

A fines de la década de 1890, Redon abandonó su estética noir distintiva para optar por colores audaces. En los pasteles y pinturas al óleo conservó mucho del repertorio de imágenes inquietantes de sus obras oscuras, pero también adoptó temas nuevos, más adecuados para el color vívido, tales como bodegones florales y retratos. Incluso, Redon experimentó un tiempo con la litografía en color, inspirado en el contraste de tonos intensos en todas las facetas de su práctica artística. El distanciamiento del color negro suele considerarse una ruptura brusca en su carrera, pero a pesar de la incongruencia visual, Redon conservó un estilo artístico experimental y altamente personal. Con sus superficies polvorosas y espacios indefinidos, las flores radiantes de sus pasteles parecen surgir del mismo ámbito onírico que sus monstruos en carboncillo.