El Museo Nacional de Bellas Artes inaugura el jueves 16 de abril, a las 18, la exposición Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930), que da cuenta de los vínculos personales, los intercambios y las influencias entre artistas de ambos países a partir de una selección de más de sesenta obras y documentos históricos.

Con curaduría de las investigadoras del Bellas Artes Florencia Galesio, Paola Melgarejo y Patricia Corsani, la muestra incluye pinturas, esculturas, grabados y objetos del patrimonio del Museo y de otras instituciones, y forma parte de un proyecto de intercambio entre especialistas de España y Latinoamérica, impulsado por el Departamento de Bellas Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en Andalucía.

“Las investigadoras del Museo se propusieron reconstruir los viajes formativos y exploratorios a la península ibérica realizados por artistas argentinos cuya producción se encuentra en el acervo institucional –explica el director del Bellas Artes, Andrés Duprat–. De igual modo, indagaron sobre la visita de pintores hispanos a nuestro país, adonde llegaron en busca de inspiración o para participar en exhibiciones”.

En efecto, el punto de inicio de la exposición son los primeros viajes a la península a fines del siglo XIX de aquellos artistas argentinos que, en lugar de elegir Francia o Italia –sitios predilectos de los pintores de la Generación del 80–, optaron por realizar estancias formativas en Madrid, Granada, Vigo, Sevilla, Barcelona, Toledo o Mallorca.

Bajo la guía de maestros de renombre como Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Hermenegildo Anglada Camarasa, estos viajeros lograron plasmar en sus pinturas paisajes y motivos españoles, además de compartir experiencias con otros pintores contemporáneos. “Estos viajes permitieron a los argentinos conocer un centro de aprendizaje valorado por su larga tradición artística y cultural”, afirman las curadoras.

“Así como Zuloaga recorría Castilla buscando motivos para sus obras, al retornar a nuestro país, Jorge Bermúdez o Cesáreo Bernaldo de Quirós, entre otros pintores, representaron escenas, paisajes y personajes del interior argentino, sumando su mirada de la geografía local y su propia perspectiva sobre el arte nacional”, agregan.

Otro de los aspectos que refleja la muestra es la consolidación, entre 1880 y 1930, de Buenos Aires como mercado importante para el arte español, impulsado por la prosperidad económica local y la visión de marchands como el catalán José Artal. Este auge comercial fue paralelo a la fundación, en 1895, del Museo Nacional de Bellas Artes, que bajo la gestión de Eduardo Schiaffino comenzó a incorporar obras de artistas españoles (Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol y Eliseo Meifrén, entre otros) gracias a adquisiciones y legados de coleccionistas como Parmenio Piñero y Ángel Roverano.

El recorrido continúa en la década de 1920, momento en que los argentinos alcanzaron gran repercusión en el medio español con sus exhibiciones, al tiempo que nuevas generaciones de artistas como Antonio Berni y Norah Borges comenzaban a renovar su lenguaje visual en contacto con las vanguardias europeas. Por último, en la exhibición se incluye un apartado con la participación del país en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, donde la Argentina montó un pabellón que propuso la fusión de la herencia europea con la raíz americana.

La exposición también reúne obras de los argentinos Emilio Caraffa, Alfredo Gramajo Gutiérrez, Severo Rodríguez Etchart, José Antonio Terry, Francisco Vidal, Rodolfo Franco, Gregorio López Naguil, Tito Cittadini, Léonie Matthis y Francisco Bernareggi, entre otros. Además de los mencionados, entre los españoles se destacan Julio Romero de Torres, Darío de Regoyos y Valdés, Fernando Álvarez de Sotomayor, Mariano Fortuny y Ramón de Zubiaurre y Aguirrezábal.