Reflejos. Picasso × Barceló forma parte de la serie de exposiciones Reflejos. Picasso ×, un proyecto del Museo Picasso Málaga que, en colaboración con la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA) y la Junta de Andalucía, propone establecer diálogos entre Pablo Picasso y artistas de distintos tiempos y contextos.

Tras su paso por el Museo de Almería, se reúnen ahora, en el Museo de Cádiz, obras cerámicas de Pablo Picasso y Miquel Barceló junto a piezas de las colecciones arqueológicas del museo gaditano, creando un encuentro entre arte, arqueología y materia.

Esta exposición, comisariada por Miguel López-Remiro, director artístico del Museo Picasso Málaga y y Laura Esparragosa, directora del Museo de Cádiz, se articula a través de uno de los medios creativos más antiguos y universales: la cerámica. En Vallauris, tras la Segunda Guerra Mundial, Picasso encontró en el barro un laboratorio de invención que unía pintura, escultura y objeto, transformando platos y vasijas en cuerpos, figuras mitológicas o escenas cotidianas. Barceló, por su parte, llegó a la cerámica en los años noventa, durante su estancia en Mali, donde aprendió técnicas tradicionales y concibió el barro como un territorio de experimentación en el que lo ritual, lo corporal y lo material confluyen.

Entre las piezas arqueológicas de Cádiz y las obras de ambos artistas, la exposición plantea un diálogo transhistórico en el que prácticas separadas por milenios se reconocen en una misma pulsión creadora.

Reflejos. Picasso × Barceló invita a comprender la cerámica como un lenguaje universal en el que convergen lo útil y lo simbólico, lo cotidiano y lo trascendente, la materia y el espíritu: una práctica que, a lo largo de los siglos, ha convertido la tierra, el agua y el fuego en arte perdurable.