Sammy Seung-min Lee explora la escultura, la encuadernación y la instalación en su práctica interdisciplinar. Marcada por su juventud nómada y su identidad bicultural, crea ensamblajes que trascienden las barreras espaciales, temporales y socioculturales. Los materiales que utiliza — desde el papel hasta elementos arquitectónicos — y su adaptación de técnicas tradicionales reinventan la relación entre oriente y occidente, conectando tradición con contemporaneidad.

La exposición individual de Lee en el Museo de Arte Contemporáneo de Denver, titulada Convertirse en madre patria, explora las complejas dinámicas personales de la diáspora, el desplazamiento y la migración a través de obras lúdicas y conmovedoras que abordan nociones de nostalgia, de anhelo, de memoria, de utopía y del hogar. En los últimos años, Lee ha empleado una técnica singular de moldeo de papel para crear formas que evocan la piel y que nos hacen recordar objetos cotidianos como lo son las maletas y las vajillas. Sus ​“pieles de papel” son un material que representa la memoria, la vulnerabilidad y la resiliencia. Estas piezas constituyen el pilar de su práctica artística mientras que al mismo tiempo fungen como escudo un y una barrera permeables, mediando entre el mundo interior y el exterior, y al mismo tiempo que fundamentando sus reflexiones sobre la migración, la identidad y la pertenencia.

Convertirse en madre patria reflexiona en torno a un retorno tanto personal como artístico. Tras treinta y dos años en los Estados Unidos de Norteamérica, Lee pasó un año en Seúl como becaria Fulbright. Al vivir de nuevo en Corea — aunque ya no se sentía completamente coreana, ni tampoco completamente estadounidense — Lee enfrentó profundas preguntas sobre el hogar, la pertenencia y la identidad. La exposición del Museo de Arte Contemporáneo de Denver destaca su amplio uso de materiales, exponiendo nuevas obras creadas tras su experiencia Fulbright, que abarcan desde esculturas de aluminio fundido hasta fotografía, vídeo, textiles e instalaciones de técnica mixta. La exposición también incluye un programa de karaoke que invitará al público a participar.

Las alusiones a los viajes abundan en la obra de Lee. La serie Modelos topográficos de 70 libras (2025) se compone de esculturas de aluminio moldeadas a partir de bolsas de vacío con contenido de equipaje, incluyendo objetos personales como marcos de fotografía, ropa y calzado. Expuestas en diversos grados de horizontalidad, las esculturas sugieren la topografía de paisajes y terrenos tanto personales como geológicos. Al conmemorar objetos de una fase transitoria, como lo es un viaje de un lugar a otro, se subraya la importancia de un trayecto aparentemente mundano pero que puede tener un impacto duradero en la vida del viajero. La obra textil fotográfica Galardón (2025) muestra las cintas conmemorativas que son omnipresentes en la cultura coreana y que marcan eventos importantes de la vida, como inauguraciones de negocios, graduaciones y funerales, con frases de felicitación, buenos deseos y condolencias. En esta obra, Lee reemplaza las frases más comunes con variaciones de su nombre en inglés y retraducido al coreano, conmemorando las numerosas etapas de su transición entre Corea y Estados Unidos, incluyendo el cambio legal de su nombre. En conjunto, estas cintas hacen honor a la naturaleza múltiple y compleja de la identidad.

Algunas obras de la exposición Convertirse en madre patria exploran la dualidad del término ​“madre patria”, entendido como persona y lugar e intrínsecamente ligado a nuestro sentido de pertenencia y de hogar. Obras recientes como Fastidio (2025) evocan los recuerdos de Lee sobre su madre y su infancia en Seúl, lleno de consejos cariñosos aunque al mismo tiempo demandando disciplina, así como recuerdos del paisaje urbano de la ciudad. Lee observa una similitud entre los mensajes en los paneles de luces LED de los autobuses de Seúl, que indicaban a los pasajeros dónde recargar sus tarjetas de metro y las normas de comportamiento a bordo con los consejos, cariñosos pero algo autoritarios, de su madre en torno a su apariencia e higiene personal. Otras obras, como la serie Mamábot (2020−2021), se componen de diversas fotografías enmarcadas de la infancia de la artista y de sus hijos, transformadas en formas robóticas y cubiertas de papel. Estas obras reflexionan sobre la función automática del cuidado de los hijos, dando a entender que todas estas responsabilidades deben continuar incluso cuando enfrentan otros cambios vitales como los son establecerse en un lugar nuevo o desarrollar una carrera profesional en una ciudad nueva.

Navegar y promover un sentido de pertenencia entre el lugar de origen y la residencia actual puede ser una experiencia compleja e imperfecta. El reciente video de Lee, titulado Luz de luna en Colorado (2024), y la galería en donde se encuentra, adornada con alusiones a una sala de karaoke, toman inspiración de una antigua canción folclórica estadounidense muy querida por las generaciones coreanas de la posguerra (incluida la de su madre). La obra incluye un video de karaoke con subtítulos que intencionalmente son incongruentes. Es una representación compleja de la utopía, el hogar, la nostalgia, el humor y una crítica cultural en torno a lo lúdico. Lee comenta: ​“Las imágenes no coinciden con la letra. Las traducciones son intencionadamente erróneas. ¿Cuál es resultado? Los espectadores se sienten un poco perdidos, un poco entretenidos, un poco desorientados. Eso, para mí, captura la condición del inmigrante. Es una balada envuelta en ironía, como se encuentra la memoria”.

En conjunto, las obras presentadas en Convertirse en madre patria funcionan tanto como una meditación sobre la añoranza del hogar como una propuesta que establece que el hogar es una noción compleja que nunca es fija, sino más bien una que se remodela constantemente a través de la memoria, lo material y la comunidad.