Xippas Punta del Este presenta Oscilaciones, exposición personal del destacado artista Pablo Reinoso. Un conjunto de obras provenientes de su producción reciente que continúan su reflexión en torno a nociones centrales de su práctica artística: la relación entre la forma, función y espacialidad, la expresión en relación a la energía y la materia, así como nuestra relación entre lo vivo y lo inerte.

En este conjunto de esculturas, procedentes de series tan diversas como los Bancos spaghetti, los Marcos, Fire, los Trees o las Harmony chairs, el artista multiplica los materiales y las soluciones formales. Las obras dialogan entre sí y comparten un mismo lenguaje, al tiempo que articulan relatos propios. La madera y el metal, centrales en su producción, se despliegan aquí a través de múltiples configuraciones: en el banco colonizado por las ramas entrelazadas de Retorno vegetal o en las expansiones vegetales de Late talk left; como lenguas de fuego que se consumen en Fire; en las geometrías sinuosas de los Desenmarcado o en los Trees, donde la madera se convierte en bronce pero conserva toda la memoria expresiva de su existencia anterior.

A través de estos movimientos múltiples, las obras trazan el recorrido del pensamiento del artista. Trabajando a partir de la madera o el metal, Pablo Reinoso explora todas sus posibilidades, interroga, prolonga y transforma la materia para abrir el camino hacia nuevo territorios formales y conceptuales. Este enfoque se extiende también a los objetos. Si bien es posible reconocer sillas, bancos o marcos en estas esculturas, estos trascienden constantemente su función para activar una red de relaciones que supera la lógica de la utilidad. Así, el artista interroga el objeto como sistema: sus obras se inscriben en una tradición y la superan, florecen en la multiplicidad de interacciones que generan, en esos desplazamientos físicos y simbólicos que provocan.

La obra Retorno vegetal es, en este sentido, ejemplar. Este asiento de madera está completamente envuelto por ramas que crecen, se entrelazan y se despliegan en el espacio. El objeto queda así colonizado, sometido a la potencia de la vida vegetal: la madera se emancipa de las lamas y de la estructura del banco para recuperar su movimiento orgánico, un crecimiento hasta entonces interrumpido. Perteneciente a la serie de los Bancos spaghetti, central en la producción del artista, esta obra encarna plenamente su significado. Estas esculturas, a menudo presentadas en entornos naturales o urbanos, constituyen ante todo un homenaje a la “inteligencia de las plantas”, según la formulación de Stefano Mancuso. De este modo, las curvas trazadas por el artista en la madera o el metal se despliegan como tantos caminos recorridos por el mundo natural para asegurar su crecimiento y su supervivencia.

En los Trees, el artista prolonga esta reflexión, trabajando esta vez a partir de ramas de árboles caídas, recuperadas del sotobosque. Estas son posteriormente moldeadas y fundidas en bronce, y forman el tronco de esculturas en las que bucles de acero dibujan la copa del árbol: estas líneas metálicas, hechas de entrelazamientos y vacíos, sugieren una canopia abstracta y abierta. Así, el artista traza un nuevo espacio simbólico donde se proyecta la vida vegetal: imagina un después, una extensión de la vida orgánica en la que el árbol continúa su existencia.

La relación con el espacio es también fundamental en el trabajo de Pablo Reinoso, ya que es nuestra percepción y nuestra experiencia las que se ven modificadas al encontrarnos con sus obras. Con la serie Desenmarcado, la madera se inscribe en un encuadre geométrico para inmediatamente escapar de él. Aquí, el artista se orienta hacia un objeto fundamental en la historia del arte y de la percepción. Conserva su función estructural para finalmente superarla, esculpe curvas que se desprenden de los marcos, se propagan en el espacio y dibujan movimientos expansivos que recuerdan, una vez más, el crecimiento de las ramas y las raíces. La obra Inner harmony se inscribe en esta continuidad. El respaldo del asiento se eleva verticalmente, más allá de toda necesidad estructural, y luego se curva, siguiendo nuevamente las ondulaciones del mundo natural. Son esculturas que interpelan al espectador y lo desestabilizan sutilmente.

El conjunto de las obras presentadas evoca así la vida que crece y late, pero también el declive, el final de un ciclo que abre otro. Es entre estas polaridades donde las obras se despliegan, como sugiere la escultura Fire. Aquí, la madera se convierte en llama: ese fuego que arde es la imagen misma de su propio final. Nuestra relación con el mundo natural es omnipresente en estas esculturas, que dan testimonio tanto de la fuerza de lo vivo como del agotamiento de los recursos. En este contexto, Pablo Reinoso sugiere posibilidades, otros caminos, al tiempo que subraya los vínculos que unen todas las formas de vida. Sus obras proponen equilibrios que inmediatamente ponen en cuestión: entre tensiones y resoluciones, trazan movimientos alternos que afirman sin apelación la potencia de la vida.

(Texto por Virna Gvero)