Travesía Cuatro Guadalajara presenta El teatro de Miriam, una exposición dedicada a la artista brasileña Miriam Inez da Silva (n. 1939, Trindade, Brasil – 1996, Río de Janeiro, Brasil).
La exposición es una continuación del proyecto presentado el año pasado en la sede de la galería en Madrid y reúne obras que datan desde la década de 1970 hasta principios de los años 1990, para rendir homenaje a una figura única y aún insuficientemente reconocida en el panorama artístico brasileño. La exposición se presenta en la Casa Franco, villa diseñada por el reconocido arquitecto mexicano Luis Barragán, a través de un enfoque museográfico que invita a los espectadores a redescubrir la obra de Miriam Inez da Silva más allá de las etiquetas reduccionistas, como una reflexión sofisticada y crítica sobre la sociedad, el poder y la comunidad. La música que acompaña la exposición es una selección de canciones escogidas por Sofia Cerqueira, hija de la artista, pertenecientes a la dimensión privada de la vida de Miriam Inez y que hacen eco de la atmósfera festiva en la que se desenvolvía.
Miriam Inez da Silva, contemporánea del movimiento pop brasileño, fue una artista irreverente y transgresora que, al poner en relación y apropiarse de elementos de la cultura vernácula brasileña, creó una obra que refleja los procesos de modernización de Brasil a lo largo del siglo XX. Cultivada y libre, se inspiró en imágenes de la cultura popular y la tradición de los exvotos, el tarot, la música popular y la xilografía, para abordar temas que iban desde la relectura y reinterpretación de los mitos católicos hasta las costumbres de la sociedad y de las comunidades marginalizadas (afrobrasileñas & LGBTQ), que, especialmente durante los años de la dictadura, tuvieron pocas oportunidades de expresarse libremente.
Los temas principales de Inez da Silva se plasman en sus pinturas sobre un fondo blanco—denominado “vida” por la artista—que representa el espacio social del poder, donde las relaciones sociales se reproducen pero también se cuestionan. Al crear tensiones complejas sobre estos fondos monocromáticos, investiga las múltiples fuerzas que nos mantienen unidos como comunidad, y a través de las cuales se hacen visibles tanto el placer compartido como la opresión.
Desde principios de la década de 1970, la mayoría de los críticos de arte de su Brasil natal han erróneamente clasificado a Inez da Silva como una artista «primitiva», «naïf» o «popular», tratando su obra de ingenua y tradicional. La inclusión de su obra en estas categorías es el resultado de una mirada sesgada, influida por el colonialismo y el elitismo, incapaz de reconocer las complejidades de su práctica. Esta exposición busca, por el contrario, subrayar la intención, la malicia y la transgresión implícitas en el lenguaje de la artista.












