La antigua ciudad de Orizaba, en el estado mexicano de Veracruz, se ha convertido en líder turístico de la entidad a la que pertenece, y de lo más atractivo si nos elevamos al nivel de todo el país.

No podía ser de otra manera, dado el celo de un buen gobierno.

De por sí, su buena estrella (como ya lo dice la raíz original de la cumbre, nevada, que lleva su nombre) le concedió una privilegiada posición.

Esbozo de su historia

Orizaba ha tenido unas etapas claramente distintas en su devenir. Enumeradas muy de prisa, son las que siguen…

Tenemos la antigua Orizaba, la histórica, que fue el punto intermedio entre el puerto de Veracruz y la gran capital. Sigue siéndolo, naturalmente, solo que las comunicaciones modernas han diversificado las opciones para el que viaja, por lo que, en este aspecto de ser la gran intermediación geográfica, su importancia se ha desvanecido.

Por cierto, que hay una época todavía más antigua, cuando se dedicaba al campo, que hizo de la región un emporio cañero y tabacalero.

Los primeros asentamientos habían ocurrido hacia el primer siglo del segundo milenio con totonacas, vinieron más tarde dos o tres pueblos más hasta los aztecas –ya para el siglo XV– que conquistaron, perdieron y por último recuperaron el valle imponiéndole fuertes tributos. Y, para finalizar la mirada retrospectiva, digamos que así encontró Cortés al poblado al que conoció bien, habiéndose –dicen– maravillado.

Aquella agrícola vocación primera se tornó en lo más distinto que pueda haber, se transformó en industrial, durante el mandato de Porfirio Díaz. La tendencia se extendió por varias de las hoy ciudades conurbadas: Río Blanco, Nogales y la entonces Santa Rosa, actualmente Ciudad Mendoza.

Las empresas fueron textiles, Compañía Industrial de Orizaba SA (CIDOSA, que deberíamos escribir Cidosa) y Compañía Industrial Veracruzana SA (CIVSA). La primera de ellas tuvo su principal fábrica en Río Blanco.

Fue en esa gran factoría donde tuvo lugar la histórica represión, una masacre, a los obreros en huelga, el 7 de enero de 1907. Fue uno de los hechos –hay muchos en la historia de la región– que sirvió para despertar al levantamiento armado o Revolución mexicana. (El demócrata Camerino Z. Mendoza, fue un sostenedor de esa huelga, facilitando a los obreros sin salario los insumos de la tienda de su propiedad. Más adelante llegó a general de la revolución, sucumbiendo en un cruento intercambio donde se batió heroicamente; todo en la vecina, su natal Santa Rosa que, en honor a su heroicidad hasta regarla con su sangre, fue renombrada como Ciudad Mendoza.)

Se acunó un gran obrerismo en la región, florecieron los sindicatos, nacieron centrales… desgraciada, muy desgraciadamente, con el tiempo sus líderes se convirtieron en una clase acomodada que usurpaba la membresía de la que se era representante. Ellos se intercambiaban los puestos legislativos y ejecutivos y mantuvieron a la antes bella Orizaba en un marasmo de décadas. Esto cubrió una larga etapa del siglo XX.

Hacia fines de esa centuria, comenzó la alternancia de partidos arribados al poder, lo que fue dando lugar a un creciente mejoramiento de la imagen de la ciudad (cambio que ya se había comenzado a notar desde los 70 con otro gobernante, hay que decirlo). El actual alcalde, Juan Manuel Diez Francos, es quien más destaca en ese estilo de gobernar, y el pueblo lo ha expresado haciéndolo tres veces su presidente.

Personajes

Es nativo de esa tierra Ignacio de la Llave, abogado y general, gobernador, Benemérito del estado, quien participó en cuanta lucha libertaria hubo en su tiempo. Con el fin de honrar su entrega, aquella gran faja del oriente del país se denomina “Veracruz de Ignacio de la Llave”.

“Cri-cri”, Francisco Gabilondo Soler, es el orizabeño más conocido, gran músico, superlativamente creativo, amó como nadie a las infancias, a las que dejó un copioso acervo que reclama mayor difusión.

Muy religiosa, Orizaba vio nacer a sacerdotes que han hecho historia. Prescindo del quizá lugar común de mencionar a Rafael Rúa y evoco a Jorge Montero. En cada liturgia con este padre, no se sabía hasta dónde llegaba su señorío y dónde empezaba su devoción, pues eran dos y una sola cosas. Siempre me gusta apuntar que de las personas que he oído cantar en vivo, él ha sido el mejor. Además, pero principalmente, desarrolló una extensa labor de ayuda a los que menos tienen.

Otro ministro muy destacado, profesor un tiempo en Oxford y otro en la universidad pontificia de la capital mexicana, no se diga en el seminario de Xalapa, fue Guillermo Nicolás. Publicó en España. La institución que imparte filosofía en Orizaba lleva su nombre. En su singular persona había mucho de leyenda o mito, mas, ciertamente, era un sabio.

Para terminar

He intentado, con el presente, anotar parte de lo principal de Orizaba. En cuanto a sus bellezas que el turismo debiera conocer, me abstuve, ya que son de acceso general. Si acaso, diré que debe incluirse en las visitas a la región la del Parque Nacional Pico de Orizaba, solo que se necesitan horas para el traslado; en cuanto al famosísimo palacio de hierro, en esta liga De Ecatepec a Orizaba puede leerse mi artículo al respecto.

Y, ¡que vivan Orizaba y José Israel Solar Flores! Sí, una y mil veces: ¡que vivan!

Para José Israel Solar Flores.

A 50 años de que me rescataste de una voraz mar veracruzana, no importándote –como buen muchacho– el peligro de muerte, te dedico este artículo acerca de la tierra donde nacimos: en tu caso, para hacerme nacer una segunda vez.

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