Trudy, como la llamaban sus muchas amigas, acaba de finalizar su bachillerato en aquella inolvidable primavera de 1933. Inolvidable porque había sido muy feliz en esta etapa de su vida, cuando deseaba aprender de todo y nunca le bastaba lo que aprendía en cada curso. Ahora que llegaba el verano, tenía que seleccionar qué asignatura o materia fundamental iba a tomar en su primer año de colegio preuniversitario. Nuevamente le entraron las dudas puesto que muchos tópicos llamaban su atención y se le hacía muy difícil la selección.

Por esos mismos días, pasó la pena de ver morir a su amado abuelo a consecuencia del cáncer, en medio de grandes sufrimientos. Como un relámpago iluminatorio, entró a su mente la idea y el convencimiento de que tenía que ser científica para contribuir con algún conocimiento que contribuyese a la curación del temido padecimiento que se había llevado a su abuelo. Estudiar química podría ser la clave para obtener el objetivo que se había planteado.

Entró al Hunter College y en 1937 obtuvo su bachillerato en química. Ahora debería ingresar a una universidad, pero sus padres no tenían medios económicos para sufragar el costo de los estudios. La gran Depresión se les llevó todos los ahorros que tenían invertidos. No le quedaba otra alternativa que trabajar en algo relacionado con lo que había estudiado hasta ese momento, pero las puertas se le cerraban por todos lados. Qué hacía una mujer en un campo que era solo para hombres, era la respuesta más frecuente que recibía cuando ofrecía sus servicios. No le quedó otra alternativa que aceptar trabajos secretariales en una escuela y dar clases en otra. Igualmente, por un corto periodo de tiempo, enseñó bioquímica en el hospital de la escuela de enfermería de la ciudad. Pero, aun así, en el poco tiempo libre que le quedaba, consiguió trabajo como asistente de un químico al que había conocido casualmente, a pesar de no recibir pago alguno, hasta que después de un año, logró que le pagara 20$ a la semana. Lo que realmente le interesaba era tener experiencia en el campo en el que se había graduado.

Al fin pudo alcanzar su objetivo del momento y entró de esa manera a la universidad de Nueva York, en donde en 1941 recibió su máster en ciencias. Era la única mujer de la clase, pero tal condición no la amilanó en absoluto. En todo el periodo universitario dio clases de física y química que le ayudaron a mantenerse, aún recibiendo un salario francamente escuálido. Para dar por concluidos sus estudios universitarios de un todo, requería realizar un trabajo de investigación. Para llevarlo a efecto y sostenerse monetariamente, dio clases como profesor en entrenamiento en un colegio de secundaria de la ciudad de Nueva York. Con el fin de cumplir con el compromiso de la investigación, utilizaba algunas horas de la noche, así como los fines de semana para asistir a la universidad.

Sin embargo, todo cambió cuando, en diciembre de ese mismo año, los Estados Unidos entró a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Los hombres en edad apropiada fueron llamados a prestar servicios y el país tuvo que recurrir a las mujeres para reemplazarlos en muchos tipos de trabajos. De esa manera, Trudy, consiguió empleo como química analista, en una gran compañía de alimentos, teniendo como responsabilidad la medición de la acidez de los pepinillos y evaluar el color de la mayonesa. Tan aburrido trabajo terminó cuando le ofrecieron entrar al reconocido laboratorio Burroughs Wellcome, para colaborar con el bioquímico George Hitchings que ya realizaba interesantes experimentos para encontrar antagonistas de los derivados de ácidos nucleicos (Avery, M. E.). Así, Gertrude Belle Elion había concluido la primera etapa de un largo camino que la conduciría inevitablemente al reconocimiento universal y a la gloria.

Sus primeros años

Nació un 23 de enero de 1918 en la ciudad de Nueva York de padres que habían emigrado siendo muy jóvenes de Europa oriental, uno procedente de Lituania y la madre de Polonia. El padre se hizo dentista y ejercía su profesión en el mismo gran apartamento en que vivían. Cuando Trudy tenía seis años nació su hermano y la familia entonces decidió trasladar su domicilio y oficina de consulta de Manhattan al Bronx. La niña continuó sus estudios escolares en un centro público, al que podía llegar caminando sola. Cuando tenía doce, el cuerpo docente le adelantó dos años por su magnífico rendimiento estudiantil. Fue una época feliz, lo mismo que para su hermano. Ambos recibieron una educación básica bastante buena. Su hermano igualmente que ella, disfrutó de las oportunidades que brindaba la educación pública y logró estudiar ingeniería y física en el College de la ciudad de Nueva York.

Su trabajo realmente profesional

Como se mencionó, al fin logró conseguir trabajo como asistente de George Hitchings, después de varios intentos con otros laboratorios. Dichosamente fue así, ya que su curiosidad científica la había llevado a conocer de quién se trataba y sabía perfectamente que, con él, podía cumplir con sus sueños de adolescente. En efecto, como ella misma confiesa en su autobiografía:

El Dr. Hitchings me permitió aprender tan rápidamente como podía hacerlo y adquirir más y más responsabilidades cuando me encontraba preparada para hacerlo. A pesar de ser solamente una química analista, muy pronto me vi involucrada en microbiología, así como en las particularidades biológicas de los compuestos que estaba sintetizando. Nunca me sentí constreñida a mantenerme estrictamente en el campo de la química y más bien fui capaz de ampliar mis horizontes en bioquímica, farmacología, inmunología y eventualmente, en virología.

Tan larga cita es valedera ya que nadie como ella nos podría dar un amplio y mejor panorama del ambiente que encontró en el laboratorio y la persona que la acogió como colaboradora, así como para entender el trabajo maravilloso que ella emprendería en los 38 años que estuvo ligada con ambos.

La idea de investigación científica original de Gertrude Belle Elion y George Hitchings fue la de encontrar las diferencias del metabolismo de los ácidos nucleicos que tienen las células normales de los seres humanos, con las de las células del cáncer, de los protozoarios, bacterias y virus, particularidades que puedan ser utilizadas para desarrollar medicamentos que sean capaces de bloquear selectivamente el crecimiento de las células tumorales u otros agentes nocivos para el hombre. Esta ha sido la base para el desarrollo de tratamientos como por ejemplo la leucemia, la gota, la malaria y varias infecciones virales.

Desde su primera publicación en 1939 hasta su última en 1988, Gertrude Belle Elion estuvo involucrada en la investigación de las purinas y sus análogos, con el fin de encontrar agentes quimioterapéuticos. Su colaboración con George Hitchings fue determinante. Para 1948, ambos investigadores descubrieron la diaminopurina, un antagonista de la adenina, que también demostró tener un efecto contra la leucemia producida experimentalmente. Al realizar ensayos clínicos, se demostró su utilidad, pero al tener efectos tóxicos indeseables tuvo que ser descartada. No obstante, estos descubrimientos estimularon a Hitchins y a Elion a continuar por estas vías y así encontraron dos nuevos agentes quimioterapéuticos: la tioguanina (1950) y la 6-mercaptopurina (6MP) en 1951. Este último agente fue el primer antagonista purínico que resultó eficaz para el tratamiento de la leucemia aguda linfoblástica de los niños. El artículo de Elion publicado en 1954, en el cual se cuantificaba el efecto sinérgico de los antagonistas de las purinas con la pyrimidina y los antagonistas del ácido fólico, llegó a convertirse en un clásico de la materia. No fue entonces raro que la FDA de los Estados Unidos, en un tiempo récord aprobara el uso en humanos de la 6MP, solamente 10 meses después de que los ensayos clínicos comenzaran y 7 meses antes que toda la información que apoyaba la efectividad del medicamento fuese presentada (Avery, M. E.). También, pocos años después, los dos investigadores descubrieron la azotioprina, que resultó mejor que la 6-mercaptopurina para inhibir la respuesta inmune, con el fin de prevenir el rechazo al trasplante de órganos (The Nobel Prize of Physiology or Medicine, 1988).

Una más de las aplicaciones de los principios originales de investigación de Elion y Hitchings fue el descubrimiento del «aciclovir» que se utiliza tratar las infecciones por el herpes virus. Fue descrito por Elion y colaboradores en 1977.

Gertrude Belle Elion nunca obtuvo el doctorado. Intentó realizarlo, pero cuando tuvo que escoger entre abandonar su trabajo para cumplir por más de un año con algunos requisitos que le pedía la universidad en que se había matriculado, prefirió continuar su trabajo de investigación. Ella misma recordó años después, las palabras que le dirigió George Hitchins: «Tú no necesitas un doctorado para realizar el trabajo que estás haciendo».

Los años finales

Después de muchas décadas de trabajo ininterrumpido en el campo de la investigación, le llegó el retiro en 1983, adquiriendo el título de «científico emérito», pero no fue para descansar cómodamente en su casa. Los siguientes 16 años de vida que le correspondió todavía existir, se mantuvo activa en muchos campos, especialmente dando asesorías a muchas organizaciones, como la OMS y la Asociación de Investigación para el Cáncer. Durante ese lapso continuó como consultante del laboratorio en que había trabajado toda su vida (ahora cambiado su nombre a Glaxo Wellcome). Atrajo alrededor suyo a numerosos asociados que constituyeron «un equipo de ensoñación para investigación», algunos de cuyos miembros tuvieron importante papel en el descubrimiento de la ácidotimidina (AZT), el primer tratamiento eficaz que se obtuvo contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Mantuvo también una relación muy cercana con diversas universidades y otras instituciones de salud. Por sus grandes méritos recibió el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1988, que compartió con su gran amigo de toda la vida, George Hitchings y el británico James Black. Otros premios importantes que recibió fueron: la Medalla Nacional de Ciencia, que el entregó el mismo presidente George Bush, en 1991, la medalla Garvan de la Sociedad Americana de Química, el premio Judd del Instituto Sloan Kettering, en 1983, el premio Cain de loa Sociedad norteamericana para investigación sobre el Cáncer, en 1884, el premio Ernst W. Bertner del Centro Anderson de Cáncer y la Medalla de Honor de la Sociedad Americana del Cáncer, en1990. En 1990 fue elegida Miembro de la Academia Nacional de Ciencias, y del Instituto de Medicina en 1991. Fue nombrada miembro extranjero de la Royal Society. Además, obtuvo 23 otros títulos y medallas otorgados por diferentes asociaciones científicas y colegios profesionales.

En el aspecto personal, fue amante de la música clásica (Mozart), en especial de la ópera (Puccini, Verdi). Fue suscriptora por más de cuarenta años del Metropolitan Opera House, de Nueva York. Igualmente gustó de la fotografía y salir al campo a caminar y tomar fotos. Al final de su vida le agradó viajar. Gustaba comer frutas y sus predilectas eran las frambuesas.

Su sobrino, el Dr. Jonathan Elion recuerda que su admirada tía decía «que realmente no quería morir hasta que estuviera totalmente desgastada e inútil». El domingo 21 de febrero de 1999, la muerte le sobrevino, cuando caminaba dando un paseo, como acostumbraba a hacerlo. Fue trasladaba al hospital de Chapel Hill, en donde falleció esa misma noche. Tenía 81 años. Todavía se consideraba útil y entera. No dejó descendencia. Solamente le sobrevivieron sus cuatro amados sobrinos y dos sobrinas.

Notas

Avery, M. E. Memorias biográficas. Gertrude B. Elion, 1918-1999.
Mujeres con ciencia. Gertrude Belle Elion, Premio Nobel en Medicina . Nobelprize.org. The Nobel prize of Physiology or medicine 1988.
The Official Web Site of the Nobel Prize. Gertrude Belle Elion. Biographical.