No se puede saber con seguridad qué tecnología podremos gestionar dentro de un siglo, pero sí se pueden tener en cuenta los avances que se están articulando en los tres ámbitos principales de las TIC (Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones): el hardware (dispositivos y máquinas), las comunicaciones (redes cableadas y móviles) y el software (servicios y aplicaciones).

En primer lugar, en cuanto al hardware, se supone que dentro de 100 años existirán los ordenadores genuinamente cuánticos. Entonces se podrán realizar rápidamente operaciones que ahora llevan años o que directamente no se pueden hacer con un ordenador convencional. Es más, parece indiscutible que este es el futuro, por lo que las universidades se están tomando el tema muy en serio; de hecho, actualmente se están realizando investigaciones exhaustivas al respecto.

En segunda posición, se encuentran las comunicaciones. El principal objetivo en este segmento es conectar personas y objetos de todo tipo a gran velocidad. Según explica Lidia Fuentes, especialista en el sector:

La gran revolución que hemos vivido con las comunicaciones móviles ha sido espectacular. Aún no hemos terminado de implantar el 5G y ya estamos trabajando en el 6G. Estamos cerca de conseguir que el tiempo de respuesta sea menos de un milisegundo y ampliar aún más el ancho de banda, ya cercano a los Gigas, que dentro de cien años será del orden de Teras o más.

Con el 6G vendrá la integración de la inteligencia artificial y del procesamiento de imágenes de forma nativa como parte de la red móvil, lo que multiplicará la capacidad de transmisión de datos masiva y lo haremos de forma sostenible, con bajas emisiones, mejor que ahora. Algunos expertos opinan que en un futuro se implantará a las personas procesadores de algún tipo para monitorizar de forma remota e inalámbrica, por ejemplo, nuestra salud.

Con respecto al software, hay que destacar que, si se consigue conectar en milisegundos dos objetos o a una persona con un objeto, se podrá operar remotamente con un robot, controlar cualquier objeto desde el móvil, e incluso mejorar la interacción de los vehículos autónomos con el entorno. Añade Fuentes:

Si hablamos del desarrollo «software» y de las aplicaciones, cuando la computación cuántica sea una realidad, habrá que reprogramar todos los sistemas operativos y aplicaciones para adaptarlos a los nuevos ordenadores y, de este modo, cambiarán las interfaces hombre-máquina.

Además, mediante la realidad aumentada se podrá desplegar una pantalla virtual en una pared o en el aire, es decir, no hará falta un soporte. Lo que quiere decir que dentro de 100 años el mundo real y el virtual serán uno solo. Veremos los objetos reales, pero con más información que dará la realidad aumentada. Y se podrá interactuar con ellos solo moviendo las manos, con gestos muy sencillos, con unas gafas o con una gorra. Es lo que la gente demanda, soluciones sencillas para controlar las máquinas.

Bajo esta perspectiva, todos sabemos de la tendencia actual de que niñas y niños aprendan programación desde bien pequeños con el fin de que sean capaces de desarrollar aplicaciones. Lo que se traduce, a efectos prácticos, en que la inmensa mayoría de la población podrá, dentro de 100 años, programar aplicaciones a su medida, ya sea por placer o por negocio.

En este sentido, no viene mal subrayar que, con el desarrollo de estos tres segmentos tecnológicos, se podrá contar con aplicaciones que impulsarán enormemente algunos campos. Según Lidia Fuentes:

En el ámbito de la telemedicina, tendremos médicos de familia virtuales, que diagnosticarán con la ayuda de la inteligencia artificial (IA). Y hablando de IA, hay muchos problemas aún inabordables porque no tenemos suficiente capacidad de cálculo, pero cuando la computación cuántica sea un hecho, hará despegar también a la IA más allá de los límites actuales.

También avanzará mucho la domótica. Tendremos robots en casa, no necesariamente con aspecto humano, pero que serán los que nos cuiden y nos tengan monitorizados constantemente. Esto no será tan difícil, ya que, al final, una persona que cuida, por ejemplo, a un anciano lo que hace es vigilarle, ver si está enfermo, si necesita comer, ayudarle si tiene un problema y si no puede resolverlo, llamar a quien sí pueda hacerlo. Eso mismo lo harán esos robots cuidadores, pero con mayor seguridad y más competencias.

Nota

Fuentes Fernández, L. (2022). ¿Qué tecnología habrá dentro de cien años? El País. Septiembre, 7.