El cuerpo es un tema central en la obra de Miguel Ángel y Rodin: ambos lo perciben como un ente animado por una intensa vida interior.
Dos maestros insuperables de la escultura occidental dialogan a través de los siglos: Miguel Ángel y Rodin. Sus obras, que encarnan la fuerza del cuerpo y la profundidad del alma, se dan cita en un diálogo inédito que pone de manifiesto continuidades, pero también rupturas.
Organizada en cinco secciones —Dos artistas míticos; Naturaleza y Antigüedad Clásica: la reinvención del modelo; Non finito; Cuerpo y alma; Energía y vida—, la expossición reúne mármoles, bronces, yesos, terracotas, moldes y una rica producción gráfica. El recorrido pone el acento en los desafíos formales y conceptuales que convergen en una misma ambición: plasmar la energía interior del cuerpo.
El cuerpo se presenta como envoltura y piel del alma, materia viva sometida al tiempo y al gesto. El recorrido también cuestiona la influencia de su arte de cara a la posterioridad, o sea, cómo la reinterpretación de la Antigüedad Clásica y el uso del cuerpo prepararon el terreno para las rupturas artísticas que vieron la luz en el siglo 20. Poniendo de relieve parentescos, préstamos y desviaciones, la exposición propone una lectura sensible de los mitos de estos dos genios e invita a repensar la escultura no como un elemento que “da forma”, sino como un laboratorio de innovaciones artísticas.
















