Esta exposición, diseñada en colaboración con el Museo Nacional del Palacio de Taipéi en Taiwán, revela 5000 años de historias y leyendas asiáticas sobre dragones.
El dragón originario de China no es en absoluto la criatura maléfica y escupefuego que se conoce con ese nombre en Occidente. Más bien encarna la energía vital universal y el elemento acuático. La tierra depende de su omnipotencia para beneficiarse de las bondades del cielo.
La exposición Dragones presenta una selección excepcional de objetos y obras de arte, desde los primeros dragones que aparecieron en jades y bronces antiguos hasta las formas populares contemporáneas, pasando por las artes imperiales.
El dragón, señor celestial, continúa su vuelo. Después de haber sido el emblema de la omnipotencia de los emperadores, sigue conectando la tierra con el cielo para traer fuerza y prosperidad a los hombres.
















