Gabriel O’Shea presenta Threni en el Museo de la Ciudad de Querétaro.
Primera exposición formal del artista en un museo, Threni reúne obras recientes y nuevas producciones en torno al lamento, la ruina espiritual y la persistencia de lo sagrado en la era tecnológica.
El Museo de la Ciudad de Querétaro presenta Threni, primera muestra individual de Gabriel O’Shea concebida para un contexto museístico. La muestra reúne obras realizadas durante los últimos años, junto con piezas inéditas concebidas específicamente para esta exhibición, y se despliega a través de distintos materiales, escalas y formatos: desde pequeños retratos al óleo hasta pinturas de gran formato, esculturas de concreto, esculturas de cera, piezas instalativas y obras que incorporan pinturas originales de los siglos XVIII y XIX.
La exposición se realiza gracias al trabajo conjunto entre Galería Hilario Galguera, que actualmente representa al artista mexicano, Gabriel O’Shea, y el Museo de la Ciudad de Querétaro, cuya colaboración ha permitido articular una muestra de carácter museístico en torno a una de las líneas más profundas de su producción reciente.
Threni continúa una secuencia de títulos musicales que ha marcado el desarrollo reciente del trabajo de O’Shea: después de Preludio —presentada en 2023 en Galería Hilario Galguera, Ciudad de México— y Obertura —realizada en 2025 en Galería Hilario Galguera, Madrid—, el artista llega ahora al threnos: el canto fúnebre, el lamento, la voz que permanece después del derrumbe.
El título remite también a Threni, la obra de Igor Stravinsky basada en las Lamentaciones de Jeremías. Esta referencia no funciona únicamente como una cita musical, sino como una clave estructural para comprender la exposición. Si un preludio abre y una obertura introduce, un threnos aparece cuando aquello que sostenía el mundo ha comenzado a desmoronarse. En ese sentido, Threni puede entenderse como una exposición sobre lo que queda: los restos de la fe, las ruinas del símbolo, la materia que sobrevive al colapso de las estructuras espirituales que alguna vez dieron sentido a la experiencia humana.
La exposición parte de una constatación: los grandes sistemas simbólicos que organizaron la espiritualidad de Occidente no han desaparecido por completo; se han degradado. Sus formas persisten, pero vaciadas de la promesa que las sostenía. Lo que queda no es simplemente fe ni negación de la fe, sino una zona más ambigua e incómoda: el resto, la reliquia, el fragmento, la materia que continúa existiendo después de que el mito ha perdido su centro.
A través de pintura, escultura e instalación, O’Shea construye un espacio donde lo sagrado y lo contemporáneo entran en fricción sin resolverse. En su obra, la iconografía religiosa, los cuerpos fragmentados, los materiales industriales, las referencias litúrgicas y las tecnologías contemporáneas se encuentran en un mismo territorio de tensión. La exposición observa cómo la necesidad humana de trascendencia, consuelo, obediencia y revelación parece haberse desplazado hacia nuevos altares: la pantalla, el algoritmo, la imagen en circulación permanente.
Piezas como Consummatum est —título tomado de las últimas palabras de Cristo en la cruz —, así como diversas inscripciones sobre vidrio esmerilado presentes en la muestra, no buscan la provocación inmediata, sino una forma más austera y persistente de la pregunta: ¿qué permanece cuando los mitos colapsan?, ¿cómo se habita el mundo después de la desaparición de sus antiguas promesas?, ¿qué tipo de espiritualidad sobrevive cuando la fe se transforma en imagen, archivo o residuo?
Threni no ofrece una resolución. Como en la obra de Stravinsky, la exposición se despliega como una composición fragmentaria, sin líneas divisorias que logren contener del todo aquello que se ha roto. Hay, en cambio, una partitura común: el lamento como forma de conocimiento, la ruina como método de percepción y la materia como aquello que permanece cuando el sentido se ha retirado.
La muestra contará además con un texto del filósofo y crítico de arte español Fernando Castro Flórez, una de las voces más relevantes del pensamiento estético contemporáneo en lengua española, quien acompañará conceptualmente la exposición a través de una lectura crítica sobre la obra reciente de Gabriel O’Shea.
Threni es posible gracias a la colaboración entre Galería Hilario Galguera, Gabriel O’Shea y el Museo de la Ciudad de Querétaro, así como al diálogo institucional que permite presentar, por primera vez en un contexto museístico, una revisión amplia de las preocupaciones materiales, espirituales y simbólicas que atraviesan la obra reciente del artista.













