Bailando la revolución: del dancehall al reggaetón es una importante exposición que explora y amplía las historias visuales, políticas y espirituales del dancehall y el reggaetón a través del arte contemporáneo: dos géneros dinámicos que han trascendido sus orígenes populares para moldear la cultura global. Desde Kingston hasta San Juan, pasando por Panamá, Nueva York y Londres, Bailando la revolución presenta la música y la danza como una práctica revolucionaria para la liberación colectiva, arraigada en la lucha contra la opresión colonial.
El dancehall y el reguetón no son solo géneros musicales, sino prácticas culturales y poderosas expresiones de resistencia y alegría, que recuerdan las tradiciones centenarias del Caribe, donde la danza y la música se utilizan como medios de liberación y protesta, arraigadas en la historia y la cultura del Atlántico Negro. Dancing the Revolution presenta momentos y temas clave de estas historias, comenzando con el sistema de sonido, una discoteca móvil que encarna tanto una experiencia comunitaria como una institución cívica vital.
La exposición Bailando la revolución presenta obras en diversos medios, incluyendo pintura, esculturas sonoras, instalaciones, fotografías y video, mostrando cómo los artistas se han inspirado y siguen inspirándose en estas historias y las formas visuales que de ellas surgen. La muestra incluye a más de cuarenta artistas contemporáneos, entre ellos Isaac Julien, Edra Soto, Alberta Whittle, Carolina Caycedo y Lee «Scratch» Perry. Un proyecto especial de mixtape, encargado a Juan Rivera, invita a los visitantes a conocer la evolución de estos géneros populares en Panamá y a escuchar las canciones icónicas que allanaron el camino para el fenómeno global del reguetón.
La exposición Bailando la revolución considera la música y la danza como poderosas herramientas para la liberación sexual y política. El título de la muestra se inspira en las RPM (revoluciones por minuto) que marcan el ritmo y la historia de la música popular caribeña, así como en los eventos históricos conocidos como el Verano del 19, o Verano de 2019, en San Juan, Puerto Rico: protestas multisectoriales que exigían la renuncia del entonces gobernador Ricardo Roselló. El 17 de julio, el mismo día de la renuncia de Roselló, activistas LGBTQ+ y feministas realizaron un perreo combativo en las escaleras de la Catedral de San Juan, transformando el baile característico del reguetón en una forma de protesta política. Esta recuperación del espacio público a través de la danza —un acto profundamente arraigado en la historia y la cultura del dancehall— demuestra cómo la música y la danza pueden servir como actos audaces de resistencia y emancipación colectiva.
















