Esta exposición nos invita a reconocer a la naturaleza como la verdadera protagonista de las prácticas creativas y sociales. Sus artistas nos animan a escuchar las historias que cuentan los bosques y los ríos, a ver las huellas que los volcanes dejan como palabras en un poema y a aprender de los animales otra forma de ver el mundo y a nosotros mismos.

En Naturaleza arquitecta la investigación de largo alcance, la imaginación fantástica y el deleite de los sentidos son vías de conocimiento que nos permiten adoptar este cambio de perspectiva. En la primera sala, una gran mesa-río funciona como un taller de investigaciones y propicia un diálogo entre arte, arquitectura, poesía y activismo ecológico, entrecruzados en acciones concretas que se desarrollan a la intemperie de la geografía y la historia. En su voluntad de transformar territorios complejos, los proyectos apuestan a la expansión de disciplinas: la botánica deviene historia social, la cartografía se entreteje con la poesía y la zoología se vuelve una forma de la estética.

En la sala siguiente, al amparo de muros acantilados, los artistas despliegan obras envolventes que habilitan una intensificación de la percepción. Frente a fenómenos naturales que desafían nuestras formas habituales de ver y comprender, se valen de las herramientas sensoriales del arte para ensanchar la empatía y el asombro, y ensayar otras relaciones con la naturaleza.

Atenta a un coro de voces que desborda fronteras geográficas, la exposición nos propone preguntas cruciales: cómo habitamos el planeta, qué mundos se vuelven posibles si dejamos de colocarnos en el centro, y qué nuevas formas de convivencia aún nos permite imaginar el arte.