Océano interior invita a aventurarse en las profundidades. En un viaje a través de paisajes polares y hielos permanentes, más allá de las orillas continentales, presentamos la inmersión oceánica como un encuentro con lo más remoto y lo más íntimo a la vez, hacia lo desconocido que habita en nosotros mismos.
Un archipiélago de obras emerge con sus hábitats fantásticos y sus geologías abisales. Desde bosques de macroalgas hasta paisajes australes donde persiste la vida y la memoria planetaria, el océano aparece como un archivo de tecnologías elementales: es allí donde surgieron las primeras metamorfosis de la vida y donde se gestan las transformaciones futuras. Criaturas bioluminiscentes, corrientes invisibles y mundos sumergidos reactivan un asombro primordial, capaz de transformar nuestra manera de ver, sentir y pensar. Las inmensas masas de aguas son un territorio de descubrimiento, donde la fascinación puede abrir paso a la imaginación de formas de vida más empáticas y complejas.
En un contexto de creciente explotación de los ecosistemas marinos, Océano interior aboga por imaginar respuestas positivas a preguntas acuciantes: ¿cómo nos adaptamos a un entorno cambiante? ¿Qué podemos aprender de las especies que habitan el océano? Escuchar la murmuración oceánica, además, implica abrir un espacio para la pausa, la paciencia y la empatía profunda. En medio de un presente saturado de urgencias y miedos, esta exposición propone un cambio de perspectiva: descender y navegar por otros ritmos y estados de la materia, a través de mitos, narraciones, historias de diásporas e investigaciones científicas que, gracias al poder emocional de la experiencia estética, expanden los límites de lo conocido.
















